En este espacio vamos a relatar lo que hicimos durante nuestra visita a las autoridades portuarias de Santander.


Las fotografías nos ayudarán a recordar qué es lo que hicimos.

Grupo_1.jpg
Fue el día diez y nueve del año dos mil diez en aquel día visitamos al puerto a Santander para informarnos de algunos temas sobre el mar y el comercio marítimo de esta ciudad. Tuvimos que levantarnos, en mi opinión, muy temprano porque nos pidieron llegar antes de las seis y media de la mañana para subir al autobús. Antes desayuné un poco antes de irme de mi casa, pero para otras personas no se sentían la necesitad de comer porque no tuvieron hambre. Como cada día antes que clase empacaba mi mochila para un día lleno de estudios. Había una diferencia fundamental entre las personas que vivían cerca y los que vivían en el campus; los que vivían tan cerca no tuvieron que levantarse temprano porque su camino fue tan corto pero a mi lado, por ejemplo, tuve que despertarme más temprano para subir a un taxi. Entonces, todos nosotros llegamos de diferentes maneras. No había sol en esta hora por la mañana ni mucha gente en las calles. Tampoco eran muchos coches en las carreteras. Después de que toda la gente llegó, nos pusimos juntos a sacar una foto. Hay quienes opinan que no se saldrían bien en la foto por ser tan temprano por la mañana mientras que otras no les importaban como saldrían en la foto. Esperamos hasta el siete menos veinte para el autobús y para algunas personas que estaban atrasadas. Después de venir casi toda la gente subimos al autobús.

Autobus_2.jpg

Esta foto representa nuestro viaje corto al puerto. Parece que alquilamos este autobús porque no habían ningunos autobuses otros corriendo por la ciudad. Habían asientos suficientes para todas las personas de estas dos clases. Hacía un poco de frío esta mañana así que mucha gente llevaba suéteres y pantalones. Me molestó que no apagaron los luces adentro del autobús porque quise descansar en el camino de quince o veinte minutos. Algunos pudieron dormir, mientras que otros hablaban entre ellos, y algunos escucharon a su música. Todavía no vimos a mucha gente en las calles, aunque había algunas personas abriendo sus tiendas para el día.


Puerto_1.jpg
Cuando bajamos del autobús en el puerto era todavía muy temprano, casi de noche. Estábamos muy cansados pero el olor del mar y del pez, el ruido del los barcos y las gaviotas nos despertaron y nos pusieron alerta. Además de eso estábamos muy felices de finalmente hacer esta visita la que habíamos planeado antes con muchísima pasión.
Felipe y Pedro



Puerto_2.jpg
Para buscar la entrada de la lonja nos ayudó un representante de la policía portuaria que nos estaba esperando donde bajamos del autobús. Una vez que llegamos a la entrada encontramos con el señor responsable de la visita y que nos ordenó que nos pusiéramos los chalecos y así empezó la visita verdadera. La primera sala que visitamos era el lugar donde se conserva el pescado en cajas que contienen mucho hielo para mantener la calidad y la frescura antes de venderlo en la subasta de la lonja. Tenían pescado de varios tipos, por ejemplo rapes, pulpo, calamares, congrio, merluza y también mariscos como la cigala. El lugar no estaba muy lleno porque no era un día de pescado de altura sino un día de bajura. Después de cinco minutos nos dirigieron a la lonja para asistir al negocio de compraventa del pescado.
Felipe y Pedro



Subasta_2.jpg

Después de ver los peces diferentes entramos a la sala de subastas de la lonja. Pujadores registrados podían pujar por el pescado que se había considerado antes.
¿Cómo caducado esta subasta? Fue una subasta donde se bajaba el precio. En nuestro caso, se mostraba un cierto tipo de pescado con peso, cantidad y precio. El precio ha caído tanto tiempo hasta un pujador colocado su puja.
Ejemplo: a subasta fueron 5 cajas de bonito de 7 KG para un precio de salida de 15 EUR/KG. El pujador que renunció a su puja de 8 EUR/KG ha recibido la adjudicación. Se dejó al pujador cuántas cajas quería coger.
La atmósfera en la subasta fue muy inquieta. Constantemente sonaban móviles donde compradores potenciales se informaron del ofrecimiento y hicieron órdenes. Además surgieron debates y regularmente se preguntó por silencio.
A continuación de la subasta nos encaminamos a entrevistar a los pescadores y los empleados de la lonja.

-Max y Maria Elena

Entrevista_pescador.jpg

Fuera del edificio en el que se celebró la subasta de pescado, hablabamos con unas mujeres que vendian su pescado en la subasta. Ellas nos contaron sobre su trabajo. Su responsabilidad era llevar las cajas de pescado y pesarlas. Tambien necesitaban etiquetar cada caja. Despues, preguntamos al hermano del capitan del barco sobre su vida diaria, los peligros del mar, que come en el barco durante la pesca, y cuantas horas trabaja al dia. Al final, entramos otra vez donde vendian la pesca. Hicimos una simulacion de una subasta y "compramos" pescado para aprender como funcionan los negocios de la pesca en Santander y que tipo de gente compra los pescados en grandes cantidades.
-Max y Maria Elena

Puerto_3.jpg
En este parte de nuestra excursión, nosotros participamos en una simulación del proceso de compra de pescado y mariscos en El Puerto de Santander. El proceso continuó como una subasta, y nosotros recibimos mandos a distancia para elegir qué pescado o marisco queríamos comprar. Normalmente, los compradores son personas que trabajan en el negocio de alimentos, como los dueños de restaurantes. Cuando ellos compran la comida, siempre están hablando en sus móviles para negociar con sus asociados, y a veces el proceso se hace muy competitivo. Los compradores deben ser acreditados para praticipar, y los que no siguen su palabra que van a comprar algo se eliminan. Desde principio, cada caja de pescado y mariscos se pesaba y se vendía en kilogramos. Los vendedores fijaban un precio para empezar, y el precio bajaba hasta que alguien compraba el pescado. Después, una autoridad portuaria nos explicó el proceso completo y respondió a nuestras preguntas. Nos enteramos de que los pescados más populares son los boquerones, los calamares, y el atún, que está entrando en peligro de extinción. También, nos dimos cuenta de que El Puerto de Santander tiene fama para vender pescados y mariscos de buena calidad en comparación con otros puertos en España.
-Jenna y Emily


Chocolate.jpg

Después del puerto, fuimos a comer churros con chocolate. Recibimos tazas de chocolate caliente y muchos churros con azúcar. Los churros con chocolate no es una comida tan común en Santander que en los otros partes de España y, por eso, el restaurante donde comimos es el único restaurante en Santander donde se puede comprarlos. Mientras que comimos, nosotros hablábamos sobre los pescadores y que habíamos visto ese día. Los camareros siguieron a traernos churros hasta no pudieron comer más y después todos son muy llenos y necesitamos andar a la universidad. Regresamos a las doce menos cuarto con una vista nueva de los pescadores, su negocio, y de la comida Española.

-Jenna y Emily